No le perdonaré nunca al cristianismo jurídico paulino de sembrar este mundo de negación por la vida, decapitando así el antiguo sentido político inherente de lo público. Nadie tiene derecho a asaltar el consuelo del otro frente a lo terrible de la muerte, cada cual con imaginación opone la ilusión que más se ajuste a ese temor, pero frente a eso, el “otro mundo” es el peor enemigo de la alta humanidad, ya que consuela pero no “comunica” , rechaza una verdadera “communĭtas” y cierra toda posibilidad política..es decir, cierra toda posibilidad al Hombre y lo convierte en un ser exclusivamente preocupado de su supervivencia , imbuido en esa eterna sala de espera llamada moral…
Coctelmarx: Diario